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¿Por qué el estrés facilita el dolor y la enfermedad?

Que el estrés produce estragos en la salud de nuestro cuerpo es algo conocido desde hace siglos, desde escritos antiquísimos hasta en la cultura popular, con explicaciones desde supersticiosas a metódicas, energías negativas, desequilibrios homeostáticos, procesos del sistema nervioso autónomo o porque simplemente “somatizamos” los problemas en el cuerpo. Sin embargo, los procesos subyacentes que explican cómo el estrés facilita la aparición o mayor sintomatología de enfermedades y dolores no se había identificado y descrito como hasta hace muy poco.

Un estudio reciente y liderado por Sheldon Cohen de la Carnegie Mellon University de Pensilvania y que incluye a investigadores de varias universidades, centros y hospitales, ha encontrado que el estrés psicológico está asociado con la pérdida de la capacidad de regular la respuesta inflamatoria de nuestro cuerpo.


¿Qué es la respuesta inflamatoria?

La respuesta inflamatoria no es sólo cuando sentimos que una parte de nuestro cuerpo se “inflama”. Aunque fue el término original por ser lo que se observa cuando una parte del cuerpo es golpeada o infectada, el término se utiliza para cualquier respuesta de nuestro organismo para defenderse de bacterias, traumatismos, toxinas, calor/frio o cualquier otra agresión. El tejido “atacado” libera químicos, entre ellos histamina, bradiquinina y prostaglandinas. Estos químicos hacen que los vasos sanguíneos dejen escapar líquido hacia esos tejidos, lo que ayuda a aislar la sustancia extraña o la zona dañada del contacto posterior con otros tejidos corporales. Los químicos también atraen Macrófagos (en la sangre son los glóbulos blancos) que se “comen” a los microorganismos y células muertas o dañadas. Este proceso se denomina fagocitosis. Los restos de esta “batallas” acaba en el torrente sanguíneo y van siendo filtrados por nuestros riñones en varias pasadas y expulsados a través de la orina. En este último proceso y cuando son numerosos tras una patología severa, algunos de estos restos acaban en el cerebro donde producen un segundo proceso inflamatorio (neuroinflamación) que genera, a través de un proceso oxidativo y nitrosativo (por el que radicales libres derivados del oxígeno y del nitrógeno reaccionan con macromoléculas de la célula provocándole daños irreversibles), déficits en diferentes hormonas como la serotonina y la dopamina, siendo lo que produce la falta de ánimo, apatía y dolor de cabeza que todos experimentamos ante las enfermedades o traumatismos hasta que son eliminados por otros macrófagos neuronales (Microglías).

La fiebre es considerada también parte de un proceso inflamatorio, ya que es útil para que el sistema inmunitario tome ventaja sobre los agentes infecciosos, haciendo al cuerpo humano menos receptivo para la replicación de virus y bacterias, ya que son sensibles a la temperatura.


¿Qué nos dice esta investigación?

Esta investigación muestra los efectos del estrés en la capacidad que tiene nuestro cuerpo para regular las inflamaciones y de que ocurran de manera más sintomática y dolorosa.

“Los procesos inflamatorios son parcialmente regulados por la hormona cortisol y cuando el cortisol no puede cumplir su función, los procesos inflamatorios quedan fuera de control” – Dice el propio autor en el artículo de su investigación. Según Cohen, los procesos prolongados de ansiedad alteran la eficacia del cortisol para regular la respuesta inflamatoria porque disminuye la sensibilidad de los tejidos hacia esta hormona, y esta sería la causa de que el estrés facilite la aparición de dolencias y de una sintomatología de la enfermedad y del traumatismo mucho más severa.

Cohen, cuyos trabajos innovadores sobre el estrés y la enfermedad fueron muy conocidos en su momento, mostrando que las personas con estrés son más susceptibles a desarrollar resfriados, usa esta misma patología como modelo para probar su teoría.

En un resfriado, los síntomas no están causados por el virus, sino que son un efecto colateral debido a la respuesta inflamatoria que se activa como parte del esfuerzo del propio cuerpo para combatir la infección. Cuánto más alta es la respuesta inflamatoria contra el virus, mayor es la fuerza de estos síntomas del resfriado.

En un primer estudio, tras completar una entrevista intensiva y que generaba mucho estrés, 276 adultos con buena salud fueron expuestos a un virus de los que producen un típico resfriado y colocados en cuarentena durante cinco días monitorizando sus signos y sus síntomas. Aquí fue donde Cohen pudo demostrar que experimentar estados de estrés estaba asociado con la incapacidad de las células inmunológicas para responder a las señales hormonales que normalmente regulan los procesos inflamatorios.

En un segundo estudio, se evaluó la capacidad de 79 adultos para regular la respuesta inflamatoria, y después fueron expuestos a un virus de los que producen un típico resfriado y se monitorizó su producción de citocinas (proteínas que hacen de “mensajeros químicos” a la hora de desencadenarse una inflamación). Comparando estudios encontró que aquellos que tenían menos capacidades para regular la respuesta inflamatoria (debido a estar estresados) produjeron más de estas citocinas cuando fueron infectados. Es decir, las personas que regulan peor el sistema de respuesta inflamatorio del organismo son más susceptibles a resfriarse que el resto; y si el estrés disminuye la capacidad de este sistema, se concluye que este es el proceso por el que las personas con estrés enferman con más facilidad y con mayor sintomatología.

“La capacidad de nuestro sistema inmune para regular las inflamaciones puede predecir la facilidad para desarrollar resfriados, pero lo que es más importante, este estudio explica cómo el estrés provoca enfermedades”, explica el autor, “bajo estrés, las células del sistema inmunológico son incapaces de responder al sistema hormonal de control del cortisol, y como consecuencia, produce niveles demasiado altos de inflamación que facilitan el desarrollo de enfermedades. Ya que los procesos inflamatorios juegan un papel crucial en muchas enfermedades, como las cardiovasculares, el asma o los desórdenes autoinmunes, este modelo sugiere cómo y porqué el estrés tiene tanta influencia”. Cohen añade en su artículo “sabiendo esto sería importante identificar a qué enfermedades afecta especialmente el estrés y así poder anticiparnos y prevenirlas en personas con estrés crónico”.

Imagino que todos sabéis lo que es el Ibuprofeno, medicamento especialmente conocido precisamente para ayudar a regular los procesos inflamatorios, lo cual nos ayuda tanto para los síntomas de un resfriado, como para el alivio del dolor de cabezadolor dentaldolor muscular o mialgias, molestias de la menstruacióndolor neurológico de carácter leve, síndromes febriles y dolor tras cirugía  e incluso para ciertos tipos de acné

Son precisamente estas afecciones las que más se resienten en personas ansiosas o las pasan con peores síntomas, así como otras como el asma, las alergias y problemas cardiovasculares, por tanto, os recomiendo que le prestéis mucha atención a vuestros niveles de estrés y os cuidéis de la ansiedad prolongada sin dedicar algunos momentos del día a relajaros. 


Bibliografía:

Carnegie Mellon University (2012, April 2). How stress influences disease: Study reveals inflammation as the culprit. ScienceDaily
Sheldon Cohen, Denise Janicki-Deverts, William J. Doyle, Gregory E. Miller, Ellen Frank, Bruce S. Rabin, and Ronald B. Turner. Chronic stress, glucocorticoid receptor resistance, inflammation, and disease risk. PNAS, April 2, 2012